Publicado por: Rogério Tomaz Jr. | 16/05/2013

Na Argentina, diretor de jornal pode ser preso por conta do apoio à ditadura

Vicente Massot, diretor do principal jornal de Bahía Blanca, cidade industrial e portuária a 650 quilômetros de Buenos Aires, pode ser preso pela Justiça argentina devido ao apoio sistemático do diário à última ditadura no País 1976-1983), informa o Página 12 na sua edição de 11 de maio.

A prisão do diretor do jornal La Nueva Provincia (LNP) foi pedida pela unidades fiscal que investiga os crimes de lesa humanidade ocorridos na cidade.

Vicente Massot: "engrenagem a mais da ditadura argentina" (Foto: Pablo Piovano)

Massot: “engrenagem a mais da ditadura argentina” (Foto: Pablo Piovano)

“Não estamos falando de jornalismo nem de simpatia por uma posição política, mas da concretização de uma etapa do plano criminoso, especificamente elaborada, que La Nueva Provincia executou à perfeição, sem fissuras e com um compromisso maior, inclusive, do que muitos dos condenados”, disseram os fiscais José Nebbia e Miguel Palazzani.

Os juízes Jorge Ferro, Martín Bava e José Triputti, que conduziram em 2012 um processo judicial contra agentes da ditadura em Bahía Blanca, apontaram que o jornal desenvolveu “campanha de desinformação e propaganda” não apenas para “impor a versão” dos carrascos, mas para criar “um estado de anomia legal na sociedade, que permitiu o exercício brutal de violência irracional” por parte do Estado. O tribunal considerou que a família Massot, que dirige o jornal, teve papel destacado na “indução de culpa sobre as próprias vítimas, familiares e amigos” e na “persuasão ao silêncio de toda a população”.

Mães da Praça de Maio em busca dos seus filhos desaparecidos (Foto: Rogério Tomaz Jr.)

Mães da Praça de Maio em busca dos seus filhos desaparecidos (Foto: Rogério Tomaz Jr.)

Segundo os fiscais, que elaboraram um relatório de 137 páginas, LNP teve “uma participação criminosa concreta e específica” que “se disfarçou sob a roupagem da atividade jornalística”.

O documento cita editoriais e notícias do próprio jornal para atestar a sua condição de “engrenagem” da ditadura. “Estamos ganhando a batalha no campo militar e perdendo no cultural”, disse o LNP em abril de 1978.

Alguma semelhança com o que ocorreu (e ainda ocorre) no Brasil?

Os fiscais também listaram antecedentes, como a condenação, no célebre Tribunal de Nuremberg, do dono do jornal alemão Der Sturmer, decido ao seu trabalho “de propaganda do regime genocida”, bem como o Tribunal Penal Internacional para Ruanda, que condenou o responsável pelo jornal Kangura, que instigou o genocídio cometido naquele país em 1994.

A decisão sobre a prisão de Massot está nas mãos do juiz federal Santiago Martínez.

A matéria completa do Página 12 (em espanhol) segue abaixo.

No Brasil

Enquanto no Brasil ainda se luta para, ao menos, identificar e responsabilizar torturadores da ditadura civil militar que vigorou entre 1964 e 1985, na Argentina o poder público e a população avançam na persecução judicial a todos os agentes que, de uma forma ou outra, deram sustentação ao regime ilegal que sufocou a democracia entre 1976 e 1983.

Se aqui ainda ainda prevalece a espúria Lei da Anistia – uma autoanistia, vale dizer – sobre todos os tratados de direitos humanos internacionais dos quais o País é signatário, no nosso vizinho, que já colocou na cadeia alguns dos generais que comandaram o regime de terror, o próximo passo é penalizar os títeres que colaboraram, no âmbito da sociedade civil, para garantir a ação da ditadura na eliminação dos seus opositores.

Imaginem se aqui os donos da mídia – como os Frias (Folha), os Marinho (Globo), os Mesquita (Estadão) e os Sirotsky (RBS/Zero Hora), só para ficar nos grupos mais visíveis – tiverem que enfrentar tribunais por conta do seu apoio ao regime dos milicos… vão dizer que é o Golpe Comunista lulopetista.

http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-219785-2013-05-11.html

Página 12, sábado, 11 de maio de 2013

Un engranaje más dentro del plan criminal

Los fiscales consideraron, con apoyo del fallo del Tribunal Oral que el año pasado condenó a represores de Bahía Blanca, que Vicente Massot, como responsable del diario, tuvo un rol específico dentro del plan del terrorismo de Estado. Antecedentes del nazismo y Ruanda.

Por Diego Martínez

La unidad fiscal que investiga delitos de lesa humanidad en Bahía Blanca pidió la detención de Vicente Massot, director del diario La Nueva Provincia, por su participación en el plan criminal implementado por la última dictadura. La responsabilidad de los directivos del diario ya había sido señalada por el Tribunal Oral que condujo en 2012 el primer juicio a represores locales. “No estamos hablando de periodismo ni de simpatía por una posición política, sino de la concreción de una etapa del plan criminal, específicamente diseñada, que La Nueva Provincia ejecutó a la perfección, sin fisuras y con un compromiso mayor incluso que muchos de los condenados”, destacaron los fiscales José Nebbia y Miguel Palazzani. El pedido de detención alcanza a Mario Gabrielli, entonces jefe de redacción del diario bahiense. La decisión sobre el futuro de Massot y Gabrielli está ahora en manos del juez federal Santiago Martínez.

Los jueces Jorge Ferro, Martín Bava y José Triputti marcaron en su sentencia la “campaña de desinformación y propaganda negra” de LNP, no sólo para “imponer la versión de los victimarios”, sino para crear “un estado tal de anomia legal en la sociedad, que permitió el ejercicio brutal de violencia irracional” desde el Estado. El tribunal enfatizó el rol de los Massot en “la inducción de culpa sobre la propia víctima, familiares y amigos, la persuasión al silencio de toda la población y la incitación a considerar a los opositores como inadaptados sociales, que conduce a la deshumanización del grupo humano”. Recordaron que el propio Adel Vilas, cara visible de la dictadura en Bahía, aludió a LNP como un “valioso auxiliar de la conducción” militar. “La actuación de los directivos de LNP, por protagonismo, fluidos contactos, confianza, trato directo o ‘prima facie’ complicidad, con las autoridades del 5º Cuerpo, no se halla alejada de toda la ilegalidad que existía en la época”, escribieron.

Para los fiscales, LNP tuvo una “participación criminal concreta y específica” que “se disfrazó bajo el ropaje de la actividad periodística”. “El compromiso” con el genocidio se materializó en “el ejercicio de funciones de acción psicológicas”, explicaron. El detalle incluye fusilamientos presentados como enfrentamientos, elogios a la “eficacia” militar, datos sobre militancias “extremistas”, todo ilustrado con fotos robadas por los militares. “A ese nivel de complicidad, compromiso y acuerdo llegaba el ‘diario del sur argentino’ con la dictadura. Un nivel que lo ubica en el plano de la coautoría funcional, desplegando un rol específico y perfectamente delineado en los reglamentos de operaciones psicológicas y de inteligencia”, apuntaron Nebbia y Palazzani.

El documento de 137 fojas incluye hallazgos notables. “Estamos ganando la batalla en el campo militar y perdiéndola en el cultural”, editorializó LNP en abril de 1978. La primera persona del plural “es reflejo fiel de su pertenencia al plan de las Fuerzas Armadas, cumpliendo su rol de propaganda y a la vez de alerta para que la ‘guerra’ siguiera en el campo cultural”, advierten. En una de tantas notas para denostar a Jacobo Timerman como “responsable ideológico de la subversión”, los Massot destacaron su rechazo por los “plumíferos comunistas” de La Opinión y confesaron: “No es éste el lugar para dar sus nombres, cosa que hemos hecho en lugar y momentos adecuados; nombres de argentinos algunos y de excrecencias extranjeras otros”.

Diana Julio de Massot, directora hasta su muerte, fue “la cabecilla del grupo”, recordaron. El rol de Vicente Massot “era múltiple”. Desde 1974, cuando se modificó el contrato social de la empresa, fue socio, léase dueño. Según un acta de septiembre de 1975, la dirección decidió que “todo trato con el personal se canalizará por intermedio del señor Vicente Massot”. Fue en esos meses cuando el conflicto con los gráficos llegó a su pico y cuando la dirección denunció la “labor disociadora” de los delegados Enrique Heinrich y Miguel Angel Loyola, que meses después serían fusilados. El 24 de marzo de 1976, Massot se paseó por la rotativa con su mamá, bandera en mano, para provocar a los gráficos. En marzo de 1977 representó a la empresa en una reunión de la Sociedad Interamericana de Prensa, donde destacó que al enfrentar el país la “escalda del marxismo internacional” era lógico que se tomaran decisiones “lesivas respecto de determinadas libertades”. En 1979, ante declaraciones de Juan Pablo II sobre la violencia en la Argentina, editorializó en su radio (LU2) que el Papa se dejó influir por “madres cuyo dolor será muy entendible, pero que no es justificable, o bien por determinadas camarillas en el Vaticano que apoyan todo tipo de reivindicaciones marxistas o subversivas”. “Es inconcebible”, se ofuscó. En 1980, como “asistente de dirección”, visitó con su mamá a Albano Harguindeguy, ministro del Interior de la dictadura.

Los fiscales citaron dos antecedentes de directivos de periódicos condenados por su rol en genocidios. El Tribunal de Nuremberg condenó al dueño de Der Sturmer por “su labor de propaganda del régimen genocida”. Entendió “que era posible que no estuviese directamente implicado en la comisión física de los asesinatos de los judíos, pero que había alentado y conocía tales actos”. Los dueños de LNP “conocían la metodología que se estaba empleando, al punto de exigir que se modificara y se comenzara a fusilar masivamente”, recordaron. Igual que Vilas, “el criminal de guerra Himmler dijo que Der Sturmer ‘ha contribuido enormemente a descubrir al enemigo de la humanidad’”. El Tribunal Penal Internacional para Ruanda condenó al dueño del periódico Kangura por instigación directa y pública a cometer genocidio. Desde el diario “se promovía el odio y se hacía un llamado al exterminio” y “se manipulaba la conciencia de los lectores instigándolos al odio”, fundamentó. A partir de un análisis de derecho internacional y jurisprudencia sobre libertad de expresión, el tribunal concluyó que “la incitación a la violencia, las amenazas, los libelos o los falsos anuncios no pueden considerarse amparados por la libertad de expresión, ya que en el derecho internacional este principio no es incompatible con la prohibición de la discriminación y de los discursos del odio”.


Responses

  1. Talvez seja por issso que a grande imprensa Argentina, (Clarín) esteja disseminado pelos quatro cantos da América Latina que o governo Kirchner está cassando a liberdade de expressão dos jornalistas. No Brasil, se o marco regulatório fosse aprovado e se algumas verdades da época da Ditadura emergissem dos arquivos empoeirados, o choro passaria para o lado de cá.


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